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VISITA AL GUJERAT- BARDIPADA

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  • VISITA a BARDIPADA -Gujerat-

    Entre los días 20 y 23 del pasado Julio, Lucía, Clara y yo visitamos la misión que los jesuitas de Gujerat tienen en Bardipada. Era la primera etapa de las varias que pudimos recorrer antes de encontrarnos con Andoni y Karmelo en Anekal.

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    Llegábamos a Bardípada ya anochecido. Inazio -Ignacio Galdos, S.J.- nos había recogido en la estación de tren de Valsad unas horas antes y estaba haciendo una llamada por el móvil avisando, suponíamos, que estábamos ya en la pista de entrada a la casa. Lo que no imaginábamos es que nos iban a brindar el recibimiento más hermoso que uno puede vivir en estos tiempos secos de gestos y de afectos. Todos los niños y niñas, los chicos y chicas de los internados que allí sostienen y gestionan los jesuitas y las Hermanas Vedrunas nos recibían con cánticos y a la luz de algunas velas. Los casi 800 alumnos adivasi -ni siquiera sabíamos que los internados estaban en Bardípada- nos abrían un pasillo que recorrimos con muchísimo rubor y una emoción desbordada. Sobre el resto del recibimiento, las palabras de bienvenida de Inazio, la acogida de la comunidad….. el recuerdo queda algo difuminado después de aquello!

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    Los dos días siguientes -al tercero debíamos continuar viaje- no quedaron, ni siquiera un poco, eclipsados por esa primera noche. Visitamos algunas escuelitas en las aldeas cercanas, conocimos con detalle el funcionamiento de sus cooperativas lecheras, acompañamos a Inazio en algunas celebraciones, entramos y comimos en sus casas y paseamos -solos- por los caminos que bordean sus arrozales. Unos días inolvidables.

    Los adivasi, al menos los que hemos conocido en esas aldeas del sur de Gujerat, son gente amable y espontánea; a esas aldeas llegaron Inazio y sus compañeros el año 1964 y desde entonces han contribuido decisivamente a posibilitar la educación, los derechos y la igualdad de oportunidades para estos “aborígenes”, pobladores ancestrales de estas tierras pero siempre apartados y excluidos de la sociedad.

    No dejéis de leer la entrevista, deliciosa, que nuestros amigos de Alboan pudieron hacer a Inazio en una de sus visitas - www.alboan.org/portal/seccion.asp?N=277 - a Bilbao para conocer su historia y la situación actual de la misión que llevan a cabo. Sobre los detalles de nuestra visita (Julio 2012) os remito, a quienes queráis más información, a las crónicas que pudimos enviar durante el propio viaje.

    Fue nuestro común amigo José Antonio Osaba quien, con ocasión del primer viaje que Karmelo y yo hicimos a Anekal, insistió en que deberíamos conocer la larga experiencia de estos jesuitas en materia de agricultura, de educación, de ganado y lecherías, grupos de mujeres etc… José Antonio, al que la comunidad de jesuitas y hermanas vedrunas le tienen en un merecido pedestal, viene apoyando a los adivasi de estas tierras desde hace muchos años a través de proyectos promovidos por el Foro Rural Mundial -especialmente temas agrarios- al que representa. La formación de terrazas para el cultivo del arroz, la promoción -sostenida por los grupos de mujeres- de la cría de ganado y producción de leche, la explotación equilibrada de los bosques que limitan los valles cultivados y la capacidad de organización de los adivasi, han logrado que, a ojos de visitantes como nosotros, el paisaje de Bardípada y las aldeas cercanas sea extremadamente hermoso: arrozales de distinta geometría, “caserios” de adobe y paja, colinas feraces y bosques de teka. Recordaremos por mucho tiempo las eucaristías “adivasi” (Inazio ha integrado en la liturgia no sólo algunos ritos y creencias del lugar; también la cosmogonía propia, su sorprendente relación con la naturaleza, con la tierra); también la pedagogía de las maestras en las pequeñas escuelas que conocimos; las danzas y canciones que presiden todas las situaciones; la armonía de las hileras de hombres y mujeres plantando arroz; al propio Inazio –con ocasión de visitar el sorprendente museo etnográfico que ha creado- hablándonos con pasión del pueblo adivasi, sus costumbres y manera de entender la vida, sus dificultades…. Y nuestro agradecimiento, en especial, a Inazio y sus compañeros -comunidad jesuita- y a las hermanas Vedrunas, con quienes compartimos mesa, canciones (Inazio ha logrado enseñar a las hermanas algunas canciones en euskera!) y mucha alegría. Aún hoy Lucía y Clara (21 y 17 años) comentan la percepción -para ellas muy sorprendente- de haber estado compartiendo esos días con un grupo de mujeres y hombres enormemente comprometidos con la vida y las personas, y que conviven entre ellos con una gran armonía. Nos hicieron parte de sus comunidades desde el primer al último minuto que pasamos con ellos y ellas. Nuestro agradecimiento personal y el de TALDEKA por las muchas cosas que pudimos aprender y contrastar para nuestras labores de apoyo en Anekal. Esperemos que esta haya sido la primera de las visitas y de los contactos que los miembros de TALDEKA tengamos con Inazio Galdos y la comunidad de Bardipada. Un fuerte abrazo a todos.

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    Anton Enciondo