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Tagore

TAGORE, UN PRECURSOR DE LA NUEVA EDUCACIÓN EN LA INDIA.

 
FUE EL CREADOR DE LA PRIMERA ESCUELA NUEVA DE ORIENTE CON EL NOMBRE DE SANTINIKETON O MORADA DE LA PAZ
José PAZ RODRÍGUEZ
(Profesor de Didáctica en la Universidad de Vigo-Campus de Ourense, y presidente del MRP “ASPGP”).
“Cada niño al nacer nos trae el mensaje de que Dios no ha perdido aún la esperanza en los hombres”
(R.Tagore)

El día 22 de Diciembre de 2001 se cumplieron los cien años de la escuela nueva de “Santiniketon” (Morada de Paz), creada por Robindronath Tagore, cerca de la ciudad de Calcuta, el mismo día del año 1901. Con el nombre de “Patha-Bhavana” todavía funciona hoy, al lado de la Universidad Internacional de “Visva-Bharoti” (Sabiduría y Solidaridad Universal) también creada por Tagore en 1918 e inaugurada oficialmente el 23 de Diciembre de 1921. Junto con otras instituciones educativas, museos, centros culturales y bibliotecas, que configuran un extraordinario complejo educativo-cultural. Instalado todo ello en la finca que había adquirido para su “ashram” o retiro espiritual, Devendronath, el padre de Robindronath, en el año de 1863. Cuando el pedagogo-poeta había cumplido los dos años. Que había nacido el 6 de Mayo de 1861 en el palacio Yorasako de la familia Tagore en Calcuta. En el que también hoy está instalado un hermoso museo dedicado a los Tagore y la Universidad “Robindro-Bharoti”.
PEDAGOGO POCO CONOCIDO
Llevamos muchos años investigando para nuestra tesis sobre Tagore como educador y precursor de la nueva educación. Durante más de 38 años de nuestra vida, hemos formado posiblemente la mejor y mayor biblioteca privada del mundo, con libros en todos los idiomas, de Tagore y sobre Tagore y sus instituciones educativas.
Resulta sin embargo curioso que Robindronath Tagore sea muy poco conocido, al menos fuera de la India, como pedagogo. Pese a ser un excepcional pedagogo teórico y práctico. También es sorprendente que no aparezca su figura de educador reseñada en la mayoría de los manuales de Historia de la Educación. Si exceptuamos el manual de Frederick Mayer, Historia del pensamiento pedagógico, con edición castellana por Kapelusz, el manual ya clásico del mexicano Francisco Larroyo, y el volumen segundo de Historia de la Educación, del diccionario coordinado por Agustín Escolano, de la editorial Anaya.
Tal injusticia bien podría perdurar, lo que mucho nos disgustaría. Porque, para nosotros, junto con Jesús, Tagore es el mayor pedagogo de la historia. Que, aunque Robindronath haya sido un excelente escritor en todos los géneros –merecedor del Premio Nobel de Literatura en el año 1913-, músico extraordinario, filósofo, pensador, lingüista e incluso pintor (una especie de Leonardo da Vinci del siglo XX), para nosotros su faceta de educador está por encima de todas las demás. Tagore es antes que nada educador, en el amplio sentido de la palabra. Y todo lo que ha llevado a cabo siempre ha girado alrededor de esta faceta suya tan extraordinaria. Sus escritos estaban dirigidos en principio para los estudiantes de su escuela. Sus obras de teatro para ser allí primero representadas. Lo que obtenía por las ventas de sus obras, incluido el dinero del Premio Nobel, y los honorarios de sus conferencias pronunciadas en Europa, América y Asia, era todo para sostener sus instituciones educativas.
Cuando se cumplía el centenario de su nacimiento, el año 1961, el entonces ministro de educación y cultura de la India, Humayun Kobir, llegó a decir muy acertadamente lo siguiente: “La valiosa aportación de Tagore en los terrenos de la educación, de la economía, de la política y de los problemas sociales que afectan no solo a la India, sino al mundo entero, apenas es conocida”. (1)

 

Nosotros tenemos una teoría, pensamos que bastante aproximada a la realidad. El Tagore literato ha oscurecido sobremanera sus otras facetas de educador y artista. El Premio Nobel conseguido y las múltiples publicaciones realizadas en todos los idiomas, incluido el esperanto, por todos los países de la Tierra, no ha dejado ver sus otros valores. Fuera de Bengala (hoy dividida entre la “West Bengal” de la India y la nación independiente de “Bangladesh”) y la India, todavía es menos conocido como músico. Son muy pocos los que saben que los himnos de sus dos países -la India y Bangladesh- recogen su letra y su música. Que ha escrito y musicado miles de canciones. Que son cantadas hoy por todo el pueblo bengalí y que son tan populares que, muchos de los que las cantan en sus tareas cotidianas, no saben quien las ha escrito.
LA PRIMERA ESCUELA NUEVA DE ORIENTE
Con cuarenta años, Tagore decide crear, en la amplia finca de su padre, la que sería la primera escuela nueva de Oriente. Bautizada por su padre con el nombre de Santiniketon (palabras sánscritas: “Santi”=Paz y “Niketon”=Morada, lugar, estancia o retiro). El 22 de Diciembre de 1901, comienza a andar con tan solo cinco estudiantes, uno de ellos su hijo Rothindronath.
Tagore, que había heredado una inteligencia poco común y tenía una excelente sensibilidad (tanta que su espíritu podía predecir con bastante tiempo los avatares que podían ocurrirle a él o al mundo, como las guerras, por ejemplo), se vio rodeado desde el nacimiento por un espléndido clima cultural en su hogar. Dado que sus padres y sus numerosos hermanos, hermanas y cuñados/as eran también grandes intelectuales y artistas. El palacio era un auténtico centro cultural, donde todos los días había actos musicales, conferencias, representaciones teatrales y tertulias. Además Tagore era un avidísimo lector. Leía todo lo que le caía en sus manos, y se aprovechaba de las bibliotecas de sus hermanos mayores. Su familia era hindú pero heterodoxa y promotora de la religión del “Brahmo-Somall”, creada en su día por Rajá-Mohun Roy. En la que se trataba de sintetizar lo bueno del hinduísmo, el cristianismo, el mahometanismo y el budismo. Además se manifestaba en contra de las costumbres bárbaras hinduístas como las castas y la “sati” o quema de las viudas vivas en la pira funeraria del marido. Todo este clima cultural en el que vivía, la influencia del padre y los hermanos, las lecturas de las obras básicas de la India, como el Ramayana y los Upanishads y las obras de la cultura occidental, especialmente británica y germánica, configuraron un Robindronath con una rica personalidad.

 

Personalidad que chocaba frontalmente con los métodos educativos de la escuelas indias del momento, sustentadas por el colonialismo británico. Por ello, cuando alcanza la edad escolar, marcha por primera vez con ilusión a la escuela y la premonición de sus hermanos se cumple:”Lloras porque quieres ir a la escuela, luego llorarás porque no quieres ir”. En su obra Recuerdos (2), hermoso libro autobiográfico nos cuenta esta y otras anécdotas de su vida. Y nos habla de las escuelas por las que ha ido pasando. Resulta curiosa su referencia al único profesor que recuerda con cariño: el padre jesuita español Peñaranda, de la escuela San Javier de Calcuta. Por lo demás, abandona pronto la escuela y se encargan de su educación en casa varios preceptores.
Resulta curioso que, acudiendo tan poco a la escuela, por no gustarle sus métodos –al igual que le había ocurrido al gran pedagogo español Andrés Manjón- se decide por la creación de su propia escuela. “En la que los niños no sufran lo que yo he sufrido”. Semejantes palabras a las también pronunciadas por el creador en Granada de las del “Ave María”.
La profesora e investigadora bengalí Uma Das Gupto, en su libro Santiniketon y Sriniketon, nos dice: “¿Qué era lo que Robindronath pretendía hacer en Santiniketon?, ¿cuál era esa necesidad creativa que lo llevó a dejar su apacible ocupación literaria? Una respuesta simple sería que quería crear una escuela ideal; pero, si comprendemos el trasfondo de su esfuerzo, surgen muchas otras respuestas...”. Y Uma Das va señalando parte de las que nosotros mencionamos: lo infeliz que fue en la escuela, la necesidad de estar en contacto con la naturaleza y fuera de los asfixiantes espacios urbanos, la necesidad de una educación distinta para sus hijos, la influencia de la antiguas escuelas eremíticas indias y la necesidad de abrirse también a la cultura occidental. No debemos olvidar que Robindronath Tagore conocía perfectamente el movimiento pedagógico de las Escuelas Nuevas en Europa, iniciado por Cecil Reddie el año 1889 en Abbotsholme. Y ya incluso antes en España por Giner de los Ríos, al crear la ILE en 1876. De hecho Tagore era un gran amigo del pedagogo alemán Paul Geheeb, creador en 1910 de la Odenwaldschule, que fue visitada en su día por Robindronath. El que también, aprovechando sus viajes a Europa, participó en algún que otro congreso de las Escuelas Nuevas y en 1924 se entrevistó con el pedagogo colombiano Agustín Nieto Caballero, creador en Bogotá del Gimnasio Moderno, primera escuela nueva colombiana, en el año 1914. El tema de la relación de Tagore con el movimiento de las Escuelas Nuevas es enormemente interesante. Porque, con leves diferencias –lógicas por estar insertas en culturas tan distintas- la escuela nueva tagoreana y las escuelas nuevas europeas y americanas coinciden esencialmente en la mayoría de sus principios pedagógicos teóricos y organizativos. Por eso, aún cuando la Santiniketon, al igual que la ILE, no han formado parte de la estructura organizativa de la Oficina Internacional de las Escuelas Nuevas, que, coordinada por Adolfo Ferrière tenía su sede en Ginebra, nadie puede dudar de que en la práctica eran auténticas escuelas nuevas. Y, además, pueden ponerse perfectamente como modelos pedagógicos de estas escuelas. Cumplían casi al cien por cien los treinta principios redactados en el Congreso de Calais de 1919. En algún caso más completas que otras que sí estaban integradas en dicho movimiento.
TAGORE, GRAN EDUCADOR
El 5 de mayo de 1921, Tagore pronuncia en el Instituto Juan Jacobo Rousseau de Ginebra, una conferencia sobre su pedagogía que, reconstituída por Pierre Bovet, ha sido publicada en la revista L´Educateur el 11 de junio de 1921. Esta conferencia-artículo es modélica para comprender el pensamiento pedagógico tagoriano. En ella, entre otros interesantes temas, Tagore dice: “Fundé mi escuela hace veinte años, mas, a decir verdad, no tenía entonces método ni experiencia de la enseñanza (...) Acabo de deciros que no tenía, al abrir mi escuela, ninguna experiencia. Esto no es rigurosamente exacto. Tenía, cuando menos, una experiencia negativa adquirida en el curso de mis propios años de escuela. Sabía cómo no deben ser tratados los niños. De lo que yo he sufrido sobretodo en mi infancia, ha sido de sentir que la educación que yo recibía estaba separada de la vida (...) Veo la puerta de la clase abierta cada mañana como una gran boca, sus muros desnudos, sus bancos de madera, su pupitre en el que se alzaba un maestro que daba la lección como un fonógrafo viviente. (...) En esta escuela he aprendido la gramática, la aritmética, muchas cosas que he olvidado y la manera como no deben darse las lecciones. Así es que cuando, a los cuarenta años, me sentí impulsado a salir del pequeño rincón retirado en donde había vivido hasta entonces a orillas del Ganges y en sus islas arenosas, para hacer alguna cosa útil, me resolví a educar niños. Y no porque yo creyese que tenía un talento particular para enseñarlos, sino porque me parecía que tenía el secreto de hacerlos dichosos”.

 

Estas palabras de Tagore creemos que resumen perfectamente las razones y motivaciones que tuvo para crear su escuela de Santiniketon.
En la conferencia antes citada, Robindronath nos continúa dando las claves de su pensamiento pedagógico. Tagore comprendía perfectamente a los niños. Por eso dice: “Para mí, en efecto, el niño vive hasta los doce años, más por el subconsciente que por la conciencia clara, y lo que importa en sus primeros años no es que su memoria se pueble de conocimientos que tiene muy presentes en el espíritu, sino que su subconsciencia se llene de belleza al contacto de la Naturaleza viviente”. Es esta una magistral interpretación de lo que muchos años después se ha entendido en Didáctica como curriculum oculto. O lo que el sociólogo McLuhan entendía hace poco al decirnos que “el medio es el mensaje”.
Tagore continúa hablando: “Yo no creo que deba volver infantiles las cosas que presento a los niños. Yo respeto a los niños y ellos me comprenden”. Pero lo más hermoso de su pensamiento educativo es cuando, en la misma conferencia dice: “No se puede enseñar más que aquello que se ama; vale más callarse cuando no gustamos de lo que estamos enseñando. Así pues, no debemos enseñar más que aquello que guarda para nosotros un cierto misterio”. Tagore pone el siguiente poético ejemplo: “Yo se lo he dicho a mis amigos matemáticos; no enseñarán bien la tabla de multiplicar mas que si le tienen cariño. Y sin duda hay quien siente amor por ella. Para mí, la tabla de multiplicar está inscrita en los pétalos de las flores y en las nerviaciones de las hojas; sin saberlo, las mariposas la transportan en sus alas. Yo les he dicho esto a mis amigos los profesores de matemáticas, proponiéndoles que sacasen partido de ello en sus enseñanzas, y ellos, alzando los hombros, han tratado estas ideas de lunáticas; sin duda no son poetas como yo no soy matemático. Y, a pesar de todo, yo sigo convencido de que un hombre no enseña bien mas que lo que tiene para él poesía (...) Cuando enseño algo, lo hago con amor, me doy por entero en ello”.
Precisamente, Tagore tiene claro cual debe ser el modelo de maestro. En otra conferencia, esta vez pronunciada delante de los alumnos de la Escuela Normal de Tokio en uno de sus varios viajes al Japón, Tagore les dice sobre este tema: “Sé que algunos de los que me oyen están estudiando para maestros. Esa es también mi vocación, pero no me prepararon para ello. Yo tengo una escuela donde intentamos inculcar a los niños la ciencia mejor y los más altos ideales de la vida. He de confesar que yo fui un tunante y que dejé de ir al colegio cuando tenía trece años; con que mi ejemplo no es bueno de seguir; pero luego he tratado de desquitarme del tiempo perdido y me he puesto a esta tarea de enseñar a mis niños de Bolpur. Para ser maestro de niños es completamente necesario ser como un niño, olvidar lo que sabemos y que hemos llegado al término de los conocimientos. Si se quiere ser un verdadero guía de niños, no hay que pensar en que se tiene más edad, ni que se sabe más, ni nada por el estilo; hay que ser un hermano mayor, dispuesto a caminar con los niños por la misma senda del saber elevado y de la aspiración. Y el único consejo que puedo daros en esta ocasión, si habéis de dedicaros a enseñar a los hijos del hombre, es éste: que cultivéis el alma del niño eterno”.
También sobre el particular Robindronath Tagore escribió un artículo bajo el título de “El maestro de escuela”. Este artículo ha sido publicado en castellano en el BILE nº778 de 31 de enero de 1925 y antes en el diario La Nación de Buenos Aires el 12 de noviembre de 1924.
Pero, volviendo a la conferencia de Ginebra del año 21, resulta paradigmático el texto siguiente con el que cierra su interesante conferencia: “Se desprende de mis ideas, si gustáis, un solo principio director, uno solo: ir hacia la vida allí en donde reine. Salid de la sala de clase. No llevéis los árboles a la clase, sino transportad a la clase bajo los árboles. Es, sin duda, cómodo tener un tronco de árbol en una sala de clase, esto permite dividirlo en láminas; pero estas láminas están muertas; no será en el interior de una clase donde un árbol dé flores y frutos. No os preocupéis de los métodos. Dejad que vuestro instinto os guíe hacia la vida. Difieren los niños unos de otros y es preciso aprender a conocerlos, navegar entre ellos como se navega entre escollos. Para explorar la geografía de sus espíritus es el mejor guía un espíritu misterioso que simpatiza con la vida”.
SANTINIKETON, ESCUELA MODELO
La escuela nueva de Santiniketon, localidad situada a tres kilómetros de la ciudad de Bolpur, en la que Tagore tuvo como colaboradores más importantes a los profesores ingleses W.W. Pearson, C.F. Andrews y L.K. Elmhirst; y a los bengalíes Nandalal Bose y Obonindronath Tagore, va creciendo de forma destacada desde el año 1901. Tanto, que ya en 1918, Tagore decide crear una Universidad, puesta a andar en el 1921 con el nombre de Visva-Bharoti . Y en 1922, muy cerca de Santiniketon y Visva-Bharoti, con ayuda de Elmhirst, pone a andar, para la reconstrucción rural, una granja-escuela con el nombre de Sriniketon. Estas dos instituciones educativas tagoreanas, junto con la de Santiniketon todavía funcionan hoy, como ya hemos señalado. En nuestro artículo no vamos a hablar de ellas, aún cuando se cumplen este año los 84 años de la primera y los 83 de la segunda. Ambas merecen, de sobra, un artículo aparte. El presente artículo se centra especialmente en la escuela nueva de Santiniketon, que ya tiene casi 104 años de vida. Tagore, con esa su expresividad literaria poco común, al crearla no se ha olvidado de escribir una canción-himno a ella dedicada, que resume también de forma magnífica el espíritu de esta escuela nueva y que dice lo siguiente:
“La Santiniketon, la amada de nuestros corazones, es nuestra, y nuestros sueños los mecemos en sus brazos. Su cara, cada vez que la miramos, es nueva maravilla de amor; porque es nuestra la amada de nuestros corazones. Nos reunimos a la sombra de sus árboles, en la libertad de su cielo abierto, y sus auroras y sus anocheceres nos bajan los besos del cielo, y nos hacen sentir, cada vez, que es nuestra la amada de nuestros corazones. El susurro del bosque le inquieta su paz sombría, y sus macizos de amlaki se estremecen con la embriaguez de las hojas. Por lejos que vayamos, vive en nosotros y a nuestro alrededor. Teje nuestros corazones en una canción, y nos hace uno en la música, afinando nuestras cuerdas de amor con sus dedos. Y nunca olvidamos que es nuestra la amada de nuestros corazones”.

 

De forma sintética reseñamos a continuación los principios educativos y organizativos que configuran esta escuela nueva modelo.
•  Principios educativo-didácticos:
-Respeto a la individualidad de cada alumno. Desarrollo de la personalidad íntegra, dinámica y flexible de los estudiantes.
-Rechazo de todo tipo de discriminaciones por razón de sexo, religión, ideas o castas (clases sociales). Se admite a todos los niños/as que acudan a la escuela y se conceden becas a los más necesitados. Conciliación social, reforma social e igualdad.
-Educación para la libertad y espontaneidad. Fomento de la autonomía y participación.
-Educación para la paz y la no violencia. En este tema la escuela de Tagore es uno de los primero pedagogos pacifistas. Logro de la paz universal. Respeto máximo entre todos.
-Educación ecológica y medio-ambiental. Amor hacia la naturaleza. Importancia del contacto con la misma. Logro de la máxima armonía con todo lo vivo.
-Educación para el entendimiento entre los pueblos. Integración positiva del pensamiento de Oriente y Occidente. Comprensión de ambas ideologías e interacción de ambas. Estudio mutuo y profundo de cada una.
-Educación de la sensibilidad artística. Desarrollo del espíritu creativo. Estímulo y fomento de todas las Bellas Artes y la artesanía. Darles el valor que merecen a las áreas artísticas (música, artes plásticas, literatura, poesía, teatro, etc.)
-Educación para la democracia y la solidaridad. Educación ética y estética. Logro de una conciencia cívica. Realización de la humanidad. Independencia de criterio y ayuda mutua. Educación popular.
-Autonomía y autodeterminación para individuos y pueblos. Libre expresión de ideas y libertad en los actos. Educación cívica y política positiva.
-Educación personalizada, renovación pedagógica y social. Reconstrucción del pueblo rural. Realización de misiones pedagógicas.
-Utilización de la lengua bengalí, propia de los alumnos. Estudio de otras lenguas (inglés, sánscrito, hindi, chino, etc.) Utilizando métodos de enseñanza adecuados.
-Consecución de los valores de Verdad, Belleza y Bondad. Fomento de los aprendizajes apreciativos, relacionados con la afectividad y los sentimientos.
-Educación religiosa y espiritual con respeto por todas las ideas. Fomento de la meditación libre entre los estudiantes. Para Tagore, la figura de Dios, que está presente en toda su obra, está por encima de todo tipo de divisiones y parcialidades. Consecución de la paz espiritual, la religiosidad, el amor a todo y a todos y la generosidad.
-Todos los principios educativos tagoreanos están recogidos en el proyecto con los caracteres generales de las “escuelas nuevas en el campo” elaborado en Calais (Francia) en el año 1919.
•  Principios activos y organizativos:
-La mayoría de las clases se dan al aire libre y debajo de los árboles. Solo se dan en interiores y patios durante la estación de las lluvias.
-La dirección de la escuela está bajo un comité ejecutivo, elegido por los maestros, uno de los cuales se escoge cada año como presidente, y lleva la parte administrativa.
-Cada área de enseñanza tiene un maestro director encargado de la misma. Los libros y métodos de enseñanza se discuten entre todos.
-Los estudiantes se organizan en comités para cada sección del ashram-escuela y organizan reuniones y asambleas generales para discutir asuntos que afectan a toda la Escuela.
-La disciplina es controlada por los propios alumnos, que se organizan en tribunales propios, manteniendo un ambiente siempre de camaradería.
-La realización de los exámenes se hace dejando solos a los alumnos. Se confía en su palabra. La confianza engendra casi siempre confianza y es indudable que ello favorece mucho la relación entre maestros y discípulos, que es familiar y respetuosa.
-Enseñanza mutua y en grupos siguiendo el antiguo sistema de las escuelas de la India. Fomento del trabajo por equipos o en grupos, fomentando la socialización.
-Fomento de las actividades para meditar y reflexionar. Todos los días, los alumnos tienen un tiempo a la mañana y a la tarde para la “oración silenciosa”, que hacen sentados bajo los árboles, o en el campo abierto del alba. Esta meditación es libre, espontánea y no directiva.
-Realización de todo tipo de actividades artísticas: canto, audiciones musicales, sesiones de cuenta-cuentos (por supuesto tomando como base los de Tagore), libroforum, lecturas y recitación de poemas, elaboración de revistas y periódicos, pintura, artesanía variada, aprendizaje instrumental, representaciones teatrales. El propio Tagore dirige sus obras en las que actúan los estudiantes de la Santiniketon.

 

-Participación en todo tipo de juegos y deportes: juegos populares variados, voleibol, fútbol...especialmente la práctica se lleva a cabo en el tiempo de ocio y durante el programa del ciclo anual de las fiestas populares. También dentro del programa de juegos inter-escolares de la zona.
-Realización de salidas, excursiones y paseos escolares. Para estudiar el entorno natural, el patrimonio artístico próximo y también para organizar actividades de misión pedagógica en las aldeas próximas. Las clases se dan por el camino y a los estudiantes les entusiasman estas actividades.
-Organización de veladas por las noches, en las que se canta, se cuentan cuentos, se dan conferencias con proyecciones, hay actividades llevadas a cabo de forma creativa por los estudiantes y cuando las noches son claras algún maestro da lecciones sencillas de astronomía y, con un pequeño telescopio, observan la luna y las estrellas. Si hay placas para la linterna, se dan conferencias ilustradas.
-En las noches con luna, los estudiantes mayores realizan salidas nocturnas, yéndose a los bosques próximos donde se sientan a cantar hasta muy tarde.
-Realización de un festival de fin de curso, a base de música, canciones y representaciones de obras teatrales del poeta, realizadas entre estudiantes y maestros.
Existe un gran paralelismo entre el proyecto educativo de la Santiniketon y la ILE de Giner y Cossío. La Santiniketon fue visitada por destacados pedagogos, como Sadler. Gandhi la visitó por primera vez el año 1915. Y, gracias a él, la Visva-Bharoti es una de las seis universidades de carácter nacional en la India.
NOTAS:
1.-KOBIR, Humayun: “Prólogo” del libro: TAGORE, R.: Hacia el hombre universal. Barcelona: Ed.Sagitario, 1967, pág.11.
2.-TAGORE,R. (1912): Recuerdos . Barcelona: Plaza Janés, 1979. Traducción de Zenobia Camprubí y Juan Ramón Jiménez.


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